41° aniversario del CAICYT, 59 años de la misma misión. Entrevista a la Prof. Mela Bosch

41° aniversario del CAICYT, 59 años de la misma misión. Entrevista a la Prof. Mela Bosch

En el marco del 41° Aniversario del Centro Argentino de Información Científica y Tecnológica (CAICYT-CONICET) quisiéramos compartir con nuestras comunidades de usuarios un ciclo de entrevistas que realizamos a algunos de los protagonistas desde sus primeros años.

Continuando con el Ciclo “CAICYT por sus protagonistas” compartimos la entrevista a la Prof. Mela Bosch, Directora del CAICYT desde 2013 hasta abril 2017.

¿Qué la impulsó a querer estar al frente del CAICYT?

CAICYT forma parte de mi historia profesional y personal.
En el año 1979 había ingresado a la Administración Pública Nacional con la tarea de organizar temáticamente un centro de documentación, aunque debí ocuparme de mucho más, ya que era en realidad un depósito de documentos sin ventanas al exterior en Av. Santa Fe 1548, donde funcionaba la Subsecretaría de Medio Ambiente. Fue por entonces que entré por primera vez al Centro, estaba en la calle Moreno; llegué preguntando si había alguna clasificación para temas ambientales, y terminé tiempo después, formando parte del Grupo de Trabajo sobre Lenguajes de Indización, donde personas maravillosas como Mónica Allmand, Graciela Ayos, Dominique Babini, Roberto Lohe, Celia Molina, Graciela Moyano, Ana Sanllorenti, Mercedes Patalano, Ethel Zítara (en orden alfabético claro, y seguro me olvido de muchos de otros documentalistas inquietos) recibieron y alentaron a esta lingüista nuevita y provinciana metida a bibliotecaria por amor a los libros y avatares de un exilio interno durante la Dictadura.

El Grupo de Trabajo sobre Lenguajes de Indización me dio un bagaje que siempre llevo conmigo, la experiencia y valor de lo que ahora llamamos Construcción Colaborativa de Conocimiento y me abrió la puerta al mundo de los tesauros y la terminología que hoy nos conducen de la mano de las ontologías a la web semántica.

CAICYT era el referente en experiencias pioneras, tanto en ese entonces como ahora, no por sofisticación tecnológica, sino por el amor al conocimiento, con la energía, espíritu solidario y curiosidad de las más mujeres que hombres que lo formaban y forman. Allí encontré compañeras y compañeros de camino en la exploración de lenguajes controlados, formatos de registro y las tecnologías de la información desde los inicios de la informatización hasta este momento.

En CAICYT encontré pares para la producción intelectual, como Ana Sanllorenti con quien trabajé y escribí a fines de los ochenta e inicios de los noventa, o como Hugo García con quien también compartí trabajo, además de confidencias, hasta su fallecimiento (2011), también otros colaboradores rigurosos en su pensamiento como Norberto Manzanos; apoyo en mi actividad institucional cuando formaba parte de la Subcomisión de Terminología del Mercosur compartiendo la sabiduría de Tito Suter, que dirigía el CAICYT en esa época; espacios para mi actividad docente, muchos cursos que dicté en CAICYT, por ejemplo, en épocas en que la supercompetente Cecilia Mabragaña dirigía el Centro.

En cada paso de mi vida personal, intelectual y profesional estuvo CAICYT y bueno, una hermosa mañana estaba yo viviendo en Milán y recibo en las alertas del Programa Raíces para Científicos en el Exterior la convocatoria del llamado a Concurso para Director. Empecé a fantasear sobre qué querría de CAICYT en ese momento, ya no eran los ochenta precursores con computadoras con menor potencia de un teléfono celular de hoy, ni los noventa en que nos preocupamos por compatibilizar la selva de formatos que la nueva era de telecomunicaciones imponía. Estábamos en el siglo XXI, y sentía que allí teníamos espacio CAICYT y yo. Era un momento triste, luego de casi diez años de trabajar y aprender en Europa, emprendía el regreso a Argentina, dejaba amigos y experiencia profesional por razones de familia, los ancianos de casa en algún momento ya no se pueden atender a la distancia. En ese contexto, la perspectiva de concursar para la Dirección de CAICYT, a mis 60 años significaba unir en un mosaico, mi historia personal y profesional y dar otro sentido a este retorno como una proyección al futuro.

¿Cuáles fueron los momentos más destacables de su gestión?

El concurso para la Dirección Regular de CAICYT tenía un aspecto de antecedentes profesionales de los concursantes y un plan institucional. Este último giró sobre dos líneas fundamentales: la visibilización de los recursos de información producidos por CAICYT a lo largo de su historia y la implementación de plataformas colaborativas para construcción de conocimiento para sus miembros y sus usuarios. Con estos objetivos inicié en 2013 mi gestión. Con Tatiana Carsen, nombrada Vicedirectora, nos dimos cuenta que era fundamental para ambos objetivos cimentar la relación con nuestras comunidades de usuarios, basada en el diálogo, la valoración y la confianza.

La primera comunidad a fortalecer eran los miembros de CAICYT: nuestros bibliotecarios, nuestros profesionales de otras disciplinas lingüistas, antropólogos, informáticos, asistentes administrativos. La otra era la comunidad de usuarios de CAICYT: investigadores, bibliotecarios del sistema científico, editores de revistas de ciencia y tecnología.

Iniciamos entonces la empresa de fortalecimiento de comunidad hacia adentro del Centro: reuniones de intercambio para conocer el trabajo colectivo, grupos de trabajo intersectoriales, consenso para crear una nueva estructura organizativa adaptada al nuevo estatus del CAICYT que desde 2012 era no solo Centro de Servicios de CONICET, sino también Centro de Investigación.

Desarrollamos como soporte plataformas informáticas internas para transparentar prácticas y normas, y plataformas hacia la comunidad externa como el Repositorio Institucional de CAICYT para mostrar el trabajo realizado a lo largo de casi 58 años del Centro. Así como un archivo institucional para conservar y preservar la producción histórica.

El trabajo de restablecimiento de comunidad hacia nuestros usuarios externos se basó también en potenciar y evidenciar nuestras genuinas capacidades: reformulamos nuestra oferta de formación y consultorías orientándola específicamente a información y edición científica, rediseñamos el sitio web institucional, realizamos eventos en CAICYT, participamos activamente en la vida de nuestros interlocutores a través de congresos y encuentros para recontactar a investigadores, bibliotecarios y editores.

Acordamos planes de trabajo con Universidades como la de Rosario y Mar del Plata, con comunidades importantes como RECIARIA, renovamos las interfaces y software de varios de nuestros servicios y abrimos otros orientados a hacer del CAICYT un soporte de infraestructuras de información para la comunicación científica, como el Servidor Semántico.

Fue un trabajo muy exigente, pero vimos que hacia adentro y afuera de CAICYT se hicieron evidentes los atributos y beneficios de nuestras prestaciones. En la actualidad, podemos mostrarnos como referente estable y consistente para bibliotecarios, investigadores y editores, ser reconocidos por nuestro nombre, y extender nuestros servicios con bienes complementarios. En resumen, ser sustento de una infraestructura de recursos apoyada en personas, profesionales abiertos a la comunidad con calidad y responsabilidad social.

¿Cuáles son los aportes a la sociedad que actualmente hace el CAICYT?

No podemos hablar de los aportes actuales de CAICYT sin tener presente su historia, lo que hoy brinda es el fruto de un largo camino realizado por mujeres y hombres dedicados al acceso abierto al conocimiento por más de 50 años.

CAICYT cumplió en julio de 2016 los 40 años de su denominación como Centro Argentino de Información Científica y Tecnológica, pero el origen de la institución se remonta aún más lejos. A los pocos meses de la creación de CONICET como organismo autárquico, en 1958, su primer presidente el Dr. Bernando Houssay, creó la División Biblioteca e Información Bibliográfica a cargo de Ricardo Gietz como Jefe del Servicio Bibliográfico. En 1962, tomó el nombre de Centro de Documentación Científica funcionando como un departamento del CONICET. Finalmente en julio de 1976, recibió la denominación de Centro Argentino de Información Científica y Tecnológica, con su sigla CAICYT que se ha transformado en un referente nacional e internacional en aspectos de servicios documentales y para la comunicación científica.

El último paso de reconocimiento de CAICYT se dio en 2012 cuando pasó a ser un Centro de Servicios y también un Instituto de Investigación manteniendo su misma sigla.

Este cambio permitió que CAICYT contase desde 2015, con un Área de Investigación, subdividida en dos laboratorios: el Laboratorio de Documentación Lingüística y Antropológica (DILA) -dedicado a la documentación específica- y el Laboratorio de Información de CAICYT -dedicado a la producción de fuentes de datos sobre publicaciones y sistemas de información, y al desarrollo de lineamientos de protocolos y buenas prácticas sobre datos primarios científicos-.
Nuestro Laboratorio de Información también se orienta a la modelización de procesos en información científica y a proponer en consecuencia esquemas de metadatos y a desarrollar esquemas específicos, así como lenguajes controlados. También, en el marco del Laboratorio de información realizamos estudios sobre tecnologías aplicables a problemas específicos de información científica y tecnológica, como por ejemplo del ámbito de Humanidades Digitales. Toda esta actividad se transfiere a sus comunidades en forma de documentos, formación y consultorías expertas.
Esto en cuanto a sus más recientes avances en el Área de Investigación, y en cuanto a la trayectoria del CAICYT, podemos presentar otras grandes líneas históricas complementarias:

En lo referente a Servicios documentales en general y, en especial, en Publicaciones Periódicas:

• El Catálogo Colectivo de Publicaciones Periódicas fue, desde un comienzo y por muchísimos años, la nave insignia del CAICYT, dada la envergadura que alcanzó relevando el estado de colección de publicaciones seriadas de más de 900 bibliotecas de ciencia y tecnología de todo el país.
• El Registro Nacional de Publicaciones Periódicas: En 1974 comenzó a funcionar el Centro Nacional ISSN (International Standard Serial Number) para las publicaciones periódicas argentinas así como la participación en las políticas internacionales de UNESCO al integrar al CAICYT en el Governing Board del Centro Internacional de ISSN, con sede en París.
• Recuperación de información bibliográfica: Fue pionero en las búsquedas en bases de datos, con la tecnología de avanzada de la época: servicio de télex y de consulta a bases de datos remotas (Dialog y Pascal).
• Su Biblioteca “Ricardo A. Gietz”, alberga un fondo bibliográfico especializado en ciencias de la información, política científica, ciencias sociales y humanidades e historia del CONICET.

En cuanto a Servicios para la Comunicación Científica:

• CAICYT es el responsable del desarrollo y mantenimiento de la Biblioteca Electrónica SciELO Argentina, integrando la Red Regional SciELO.
• Somos referente para la promoción de la edición científica. Brindamos atención preferente a editores que requieran asistencia sobre buenas prácticas editoriales de revistas científicas, de modo de favorecer su visibilización internacional.
• Ofrecemos también apoyo a la edición electrónica mediante el Portal de Publicaciones Científicas y Técnicas (PPCT). Facilitamos una incubadora de revistas científicas bajo estándares internacionales, por un período de dos años en la plataforma OJS.
• También forma parte de estas políticas de apoyo, la participación de CAICYT en el Núcleo Básico de Revistas Científicas, estando a cargo de su Secretaría Técnica
• CAICYT es el Centro Nacional de Acopio del Sistema LATINDEX.

En lo relativo a desarrollo colaborativo de conocimiento:

• CAICYT lideró la cooperación bibliotecológica, no sólo mediante su Catálogo Colectivo, sino también constituyendo Grupos de Trabajo interinstitucionales: Grupo de Lenguajes de Indización; Grupo Formatos (del cual surgió el Formato Común Argentino de Documentos –FOCAD-); Grupo de Bases de Datos, etc.
• Actualmente, CAICYT articula con otros centros de investigación, diversos planes de trabajo orientados a Humanidades Digitales, desarrollo de metadatos, de fuentes de datos primarios y de metodologías y buenas prácticas de información, documentación y edición científica. Los mismos son transferidas en distintos espacios colaborativos virtuales o presenciales o mediante Servicios Tecnológicos de Alto Nivel (STAN).
• También el sector Conservación y Preservación Documental del CAICYT, lleva a cabo sus objetivos de desarrollar y estimular las buenas prácticas en conservación y preservación documental en Ciencia y Tecnología.
• Transferencia de conocimiento a través de la formación para profesionales en bibliotecología, archivística y edición científica
• Se ofrecen, desde el inicio del CAICYT, diferentes instancias formativas especializadas: seminarios, talleres, capacitaciones, manuales y guías de referencia, jornadas, tanto presenciales como virtuales. Contamos con una plataforma virtual gracias a la cual pudimos diseminar el uso de Open Journal System, SciELO y metodologías para la edición científica y la producción de materiales para la documentación lingüística.

Respecto de Tecnología Documental:

• CAICYT a lo largo de su historia contribuyó a la informatización de las bibliotecas argentinas pues fue uno de los principales nodos de distribución gratuita de los programas administradores de bases de bases: MicroISIS y Winisis.
• Incorporó a los editores científicos como destinatarios de sus políticas de promoción de la edición electrónica, orientándose a la formación en el uso de plataformas de fuente abierta.
• Desde 2015, se ofrece una herramienta de gestión de vocabularios controlados e indización asistida a través de su Servidor Semántico.
• Actualmente, CAICYT tiene más de 20 infraestructuras de información, algunas de las cuales pueden ser utilizadas por sus usuarios (bibliotecas, editores, Gerencias de CONICET, investigadores, etc.) ya sea para acceder a información o para desarrollar sus propios contenidos. Todas estas tecnologías se desarrollan sobre software de fuente abierta y sobre tecnologías LAMP.

En función de las tendencias actuales ¿hacia dónde cree que se debería encaminar el CAICYT?

Las tecnologías de la Información y Comunicación, las TICs de los ´90, eran entendidas como un conjunto de procedimientos y técnicas para el procesamiento, almacenamiento y transmisión de información. Se fueron modificando hasta hacerse distribuida, remota, difusa, ubicua y transmedia en múltiples dispositivos en el siglo XXI. También han cambiado los usuarios. Están aquellos que tienen con las tecnologías una relación de tipo utilitario: consideran la informática como auxiliar o soporte y, por tanto, el tipo de oferta de servicios que necesitan está vinculada con la búsqueda y recuperación de información. Pero encontramos otros tipos de usuarios protagonistas o interactuantes tecnológicos, quienes consideran que la tecnología forma parte inherente del proceso de construcción de conocimiento, no solo en lo relativo a responder a preguntas, a guardar u ordenar; necesitan un ámbito para la emergencia de nuevos aspectos de conocimiento. Esperan experimentar, descubrir y reformular los datos con las tecnologías y encuentran en ellas el espacio para cambios productivos, cognitivos y en la comunicación con la utilización de múltiples dispositivos.

Es por eso que los centros de información especializada como el CAICYT deben ampliar y complementar oferta de Servicios Documentales con estudios y experiencias de un Laboratorio de Información. La noción de laboratorio se refiere a un lugar (físico o virtual) en el cual se experimenta y/o elabora con arreglo principios metodológicos y conceptuales consistentes con los principios de la investigación científica. Asimismo, el laboratorio requiere los medios necesarios, infraestructuras, que permitan experimentar en condiciones controladas para poder normalizar las prácticas y también ofrecer opciones para facilitar la transferencia de conocimiento. De esta manera el Laboratorio de información proyecta el trabajo de investigación del campo del conocimiento específico creando espacios de trascendencia institucional hacia las comunidades, administradores y usuarios, de esas Bibliotecas y Centros de Documentación e Información. Con este enfoque, tal como expresamos más arriba, creamos el Laboratorio de Información de CAICYT que se dedica a la producción de fuentes de datos sobre publicaciones y a realizar propuestas para la evaluación de sistemas de información, al desarrollo de lineamientos de protocolos y de buenas prácticas aplicadas a diferentes aspectos de la gestión de la Información.
También nos ocupamos no solo de las publicaciones sino también de los datos primarios científicos. En esta línea, CAICYT lleva adelante con la coordinación de Fernando Ariel López y financiamiento de la Fundación Williams el proyecto de Plan de Gestión de Datos Científicos para los Observatorios de Desertificación de CONICET.

Otra línea, que distinguimos a futuro, en la que cooperamos con universidades es la de Humanidades Digitales, coordinada por Gimena del Rio Riande. Humanidades Digitales es el nuevo nombre para las antiguas y nuevas experiencias de uso intensivo de tecnologías en actividades de investigación en Ciencias Sociales y Humanidades que comprende un amplio campo: la creación, enriquecimiento, el análisis, la interpretación, el almacenamiento, exposición y diseminación de objetos digitales que incluyen textos impresos y manuscritos, imágenes, audios y objetos trasmediados sobre los que se aplican métodos y técnicas de investigación que comprenden codificación, alineaciones, análisis de contenido, de colocaciones, concordancias en relación con mapeos e hitos históricos y geoespaciales.

Nuestra experiencia con Tecnologías en Bibliotecas y Centro de Documentación hace que al interactuar hagamos un recorte y veamos por momentos solo las aplicaciones, que son el punto de acceso para los usuarios finales, a veces llegamos a percibir los sistemas el conjunto de elementos con sus relaciones sobre los que se apoyan las aplicaciones. Pero cada vez más nos encontramos con Infraestructuras, (por eso el prefijo infra, debajo) es decir con complejos de sistemas y aplicaciones que son transparentes a sus usuarios e incluso en gran medida a sus administradores. Las infraestructuras de información, también denominadas ciberestructuras, tienen una presencia invisible como los cableados de las infraestructuras físicas que nos permiten tener electricidad y conectarnos a internet.

En Bibliotecas y Centros de Documentación las infraestructuras de información modelan y permiten construir, transportar y acumular conocimiento. Entonces dentro de la Infraestructura de Información tenemos las redes de computadoras, pero también el software para desarrollo de aplicaciones con alta normalización y protocolos que permiten el reuso entre plataformas. También nos interesamos en los lenguajes controlados para la indización y para el análisis y manipulación de los objetos digitales, por ello ofrecemos el Servidor Semántico cuyo desarrollador y orientador es Diego Ferreyra.

Creemos que nuestro trabajo actual también es otro, debemos estudiar las experiencias, proponer las buenas prácticas, desarrollar esquemas de metadatos específicos o recomendar esquemas existentes. Sobre los datos entendemos que es necesario un trabajo de curaduría, nuestras viejas prácticas de limpieza y cuidado de información, algo de nuevo, algo de nuestro saber histórico proyectado en un nuevo ambiente con gran autonomía por parte de los usuarios.

Ese es el futuro de CAICYT, seguir recorriendo nuestro camino pionero en tecnologías de la información desde el primer télex, a los primeros accesos a bases de datos remotas y hoy brindando infraestructuras de información y transferencia conocimientos para la información y comunicación científica y tecnológica. En todas estas etapas ofrecimos y seguiremos ofreciendo a los investigadores científicos, los editores de revistas científicas y a la comunidad bibliotecaria servicios de información y documentación científica con rigurosidad, profesionalismo, responsabilidad social y calidad humana.